Desde hace tres días que no te veo, ¿dónde estuviste? En las colinas el viento transportaba sonidos lejanos, quizás eran llantos de días anteriores. O penas más antiguas.
Yo quise mirar las estrellas, alguien me dijo que las lágrimas no me dejarían. ¡Ilusos!, con las lágrimas en la mirada, la luna me ofreció un calidoscopio del universo… donde el centro era yo. Eras tú. Eran eras infinitas… y yo giraba y el universo conmigo giraba. Y las formas eran todas nuevas… siempre nuevas constelaciones… y nunca la creación se recreó tanto en formas que sí existen más allá del Mundo de las Ideas.
Me pareció oler el suave perfume de tu risa, la primera impresión de tu mirada quedó grabada en mi piel, te supe mía desde que te imaginé. Luego, según te pensaba ibas apareciendo. Para no incomodar a mi familia, te imaginé en el granero, en el establo, en el pajar. Donde yo siempre tenía un escondrijo secreto. Allí crecías y te formabas para mí. Impaciente, me llamabas de madrugada, para que hablara contigo de Dios, del universo, del caballo que relinchaba a tu lado, acompañándote en el parto que tú misma tenías de ti.
Recuerdo tu cabecita y un brazo, saliendo de la nada, atrapada en un vórtice de aire caliente y perfumado. Allí iba a secarme el cabello después de la ducha. En casa no lo entendían…siempre salía después de secar mi melena… pero ahora es diferente, acercaba a ti mi cabeza y una suave brisa me relajaba el frío húmedo del baño. Tú reías, impaciente por verme la cara, viéndome cambiar posturas para tener toda mi cabeza seca.
Yo acariciaba tu rostro, y tú hacías caritas, de ahí te vino la afición al teatro, al mimo. Fue lo primero que aprendiste, a expresarte con gestos… me divertía tanto mirarte… te besé en la frente y tú pensaste que eran aplausos, yo te dije que los aplausos los harías cuando tuvieras manos y torso.
Ahora sólo te faltan las piernas… bueno, las rodillas las tienes, pero ahí sigues clavadas, en una retorta de aire cálido, que te mantiene feliz en tu gestación. Contenta con ser como tú quieres ser. Pues llegaste de muy lejos y te estas formando como tenías previsto. Yo te vigilo de cerca, rompes el aire atravesando tu mano para tocarme. Mi cabello ahora lo secan tus manos cálidas y mi risa y la tuya viajan en el aire de tu placenta.
Ayer te ví de nuevo dormir, te miraba con los ojos cerrados, flotando en ese magma gris de tus sueños, teñidos por manchas de color que te rodean flotando, las criaturas que tú mismas estas creando en otros mundos, donde alguien te espera cada noche que sueñas para abrazarte.




3 comentarios
lucerodelalba
29 ago 2008 | 05:44 PM
realmente preciosoy con mucha sensivilidad.
1971
29 ago 2008 | 07:23 PM
Un abrazo enorme.
almadeguerrero
29 ago 2008 | 07:39 PM
Lucerodelalba, 1971, gracias por vuestros comentarios, son textos antiguos, de otra época que estoy posteando aquí.
Saludos y besos.
Escribe un comentario